dijous, 22 de Agost de 2013

Por los Andes en Colombia 2013 (Dedicado a Gustavo Duncan)

Obviando los sabios consejos de las guías turísticas ("no alquile un coche en Colombia" decía la guía que compramos) y de algunos conocidos que tienen relación con el país, nos hemos embarcado a conocer de cerca y a pedales los Andes y las grandes subidas que desafían las cualidades de los cicloturistas colombianos y de algunos, muy pocos, cicloturistas europeos. La seguridad, el gran problema a vencer. Seguridad ante la posibilidad del ataque personal y ante las dificultades del tráfico. Una vez visto, queda evidente que el segundo problema ha sido superior al primero. Aunque es recurrente el tema de la seguridad personal no hemos sufrido ningún tipo de sobresalto aunque lógicamente adoptamos las medidas de prudencia habituales cuando uno lo lleva todo encima. Más complicado ha sido el tema del tráfico.

Colombia es un país productor y exportador de materias primas y todo viaja por carretera. Prácticamente no hay autopistas y el relieve es extremadamente montañoso. En este país los Andes se dividen en tres grandes cordilleras, Cordillera Oriental, Cordillera Central y Cordillera Occidental, de sur a norte, y la vida del país se concentra entre ellas además de la costa caribeña. A poniente y a levante de los Andes sólo está la selva. Así, por las carreteras dominan los camiones, grandes camiones de 5 o 6 ejes, las llamadas tracto-burras que sufren para trazar las sinuosas curvas y en este medio las bicis conviven con dificultad. En más de una ocasión hemos tenido que poner pie en tierra y podríamos clasificar el tráfico por Colombia en bici de la máxima dificultad, comparable a Polonia, Serbia o Montenegro, los países que hasta ahora habíamos encontrado más complicados.

Recién llegados a Bogotá un sábado por la noche, a la mañana siguiente ya empezamos la aventura ciclista. Bogotá está a 2.650 m de altitud y tenemos 7 horas de diferencia horaria. Las cuatro subidas de sus alrededores nos han de servir para adaptarnos tan pronto como sea a la nueva altitud y al cambio horario antes de emprender empresas mayores.

Los Patios es la subida favorita de los ciclistas bogotanos y los domingos por la mañana allí se concentran por docenas. Hace pocas horas que hemos aterrizado y, a pesar del sueño, ¡hacia Los Patios a sumarse a la fiesta! Las informaciones eran correctas y, ciertamente, está lleno de ciclistas que suben estos 7 km para ganar poco más de 400 m de desnivel. La subida es muy regular por encima el 6% y permite levantarse rápidamente encima Bogotá y contemplarla desde las alturas.

Hay ciclistas de toda condición, la mayor parte en btt y en zigzag pero también gente con experiencia que sube a buen ritmo y resultan imposibles de seguir. A medio camino, un vendedor ambulante ha plantificado su puesto de venta de maillots y accesorios ciclistas...

En la cima, una gasolinera en la que acabamos de endurecer nuestras ruedas que sólo habíamos podido inchar manualmente antes de salir.

Allí mismo está el peaje de la carretera que va hacia La Calera.

Continuamos en coche hasta el cruce a la Laguna del Cacique Guatavita.

Ahora seran 7 km de dura subida primero asfaltada y después "destapada", expresión colombiana de las pistas de tierra.

Llueve un poco y queda un buen barrizal, las bicis quedan guapas... Durante la ascensión se alternan duras rampas de hasta el 15% con pequeños descansos y una bajadita que desmerece la media, finalmente del 6%. Coronamos alrededor de los 3000 m.

Allí termina la ruta y entramos en la visita guiada a la laguna Guatavita. Explicación de la cultura muisca, de la historia y leyenda de El Dorado que se sitúa en la propia laguna y del desastre de los españoles que intentaron desecar la laguna para extraer el oro de su fondo. Ha sido una auténtica excursión cicloturista con lección de historia incluida, ... ¡siempre interesante la historia cuando se explica desde el otro lado!

La visita se ha alargado y no queda tiempo para subir la recomendada Cuchilla de Guasca que nos viene de paso, otra vez será.

Al igual que en Los Patios, la subida al Santuario de Guadalupe arranca de las mismas calles de Bogotá. Es bastante entretenida entre vegetación por un lado y la contemplación de la gran urbe que va quedando abajo por la otra. Las vistas son más espectaculares que en Los Patios.

A los 8 km cogemos un desvío a la derecha

que con un par de hitos más nos lleva al Santuario por una ruta muy empinada y estrecha, llena de revueltas, que llega a marcar el 22%.

Una gran subida que se remata con una espléndida vista de Bogotá desde el balcón del propio Santuario, ya por encima de la cota 3200 m.

Deshacemos estos 2 últimos km con precaución y continuamos a la derecha hacia coronar el Páramo del Verjón,

unos 9 km más con importantes descansos y algunas rampas notables que finalmente nos llevan por encima de los 3300m.

El Páramo de Letras

Despertador a las 5, nos levantamos y mientras nos vestimos comienza una importante tormenta. Comemos y pasamos el tiempo y hacia las 6h 20' para de llover. Arrancamos. Tras una bajadita saliendo del pueblo, a 1 km del hotel se pasa el puente sobre el río y comienza la inmensa subida. Estamos en la cota 460 m.

Los primeros 5 o 6 km son durillos y después ya llega un rellano. Cañas de bambú (llamadas guadua), bananeros yi plantas de café...

En el km 24 llegamos a Fresno y entramos en un establecimiento a proveernos. Nos ofrecen sopa i guisos locales, cocina criolla, dicen. No vamos bien, ahora no toca. Salimos del apuro con unos huevos revueltos.

En el km 40 llegamos a Pádua, último pueblo que hay en la ruta. Entrando por una rampa recta y empinada descarga de repente un importante diluvio. Cada uno se resguarda donde puede. Al cabo de un rato nos reagrupamos y esperamos que pare pero cuesta lo suyo. Al final entramos en un bar y pedimos algo pero la concurrencia tiene mala pinta y cuando el agua afloja un poco desaparecemos. Hemos estado más de una hora parados.

Continuamos subiendo, llevamos ya más de 50 km de subida, las piernas lo notan y empezamos a dudar del final feliz...

En el km 57 nuestro acompañante en coche está parado en un precario "estadero" de carretera. Paramos, comemos algo, comentamos cómo ha ido variando el paisaje, de los bananeros y campos de café del comienzo hemos ido a los árboles silvestres y pastos de alta montaña, estamos por la cota 2.600 m. Hemos hecho más de la mitad pero queda la parte más dura que se inicia a partir del km 60.

El día se ha abierto un poco y se contempla toda la magnificencia del valle que vamos dejando atrás, se pueden hacer buenas fotos aquí ... Continuamos pedaleando y el acompañante pasará el rato enfocando la cámara por aquellos andurriales ... Poco más arriba hay otro estadero con el cartel "Alto de Brisas" y es obligado parar y hacer una foto. Cuando iba a disparar, para un coche y nos avisa de que nuestro compañero ha quedado poco más abajo con el coche cerrado con las llaves dentro mientras hacía una foto ... ¡Hóstia! ¡el móvil resulta que también lo tiene dentro! Nos movemos adelante con la bici (eso de ir abajo y atrás da pánico en un puerto de esta índole) y preguntando a diestro y siniestro localizamos un "práctico" que nos asegura que puede abrir el coche, sólo necesita una radiografía y alguien que lo lleve al lugar de los hechos.

Poco a poco y con dinero, lo solucionamos. Localizamos un coche que lo lleve, tratamos de atarlo todo y nosotros proseguiremos arriba pedaleando y ya nos llamarán cuando esté solucionado.

Sólo volver a arrancar comienza un largo tramo de obras, más de 5 km sin asfalto y con paso alternativo. El tramo total que sigue tiene 14 km a la media del 7% y nos deben llevar a la cota 3.500 m. La altitud, la larguísima escalada, la lluvia, las incidencias ... todo acaba haciendo daño a pesar de seguir pendientes de una llamada que diga que el coche sale adelante ... Una bajadita a 6 km de la cima,

el cielo que se abre un poco y nos deja contemplar la parte final del puerto a lo lejos

en medio de un paisaje espléndido de alta montaña con los prados pegados a las nieblas que tratan de levantarse y el milagroso sonido del teléfono que nos anuncia que el coche tira para arriba nos acaban de suministrar el aliento suficiente para coronar el Puerto de Letras en la cota 3677 m, después de 81 km de subida, uno más desde el hotel, en total 7 h 6' encima la bici y bastante más de duración de la aventura.

Hemos hecho cumbre antes que el coche, y antes que el frío no nos invada aprovechamos para tomar una agua panela caliente y un trozo de queso de cabra, los únicos alimentos que nos ofrecen en el humilde estadero de la cima. Total una magna subida, dicen que la de mayor dificultad del mundo subida en una carrera ciclista profesional, coeficiente 623 según el método APM, por encima del Mont Washington en EE.UU. y el Monte Zoncolan por Ovaro http://plataformarecorridosciclistas.org/2010/04/19/los-puertos-mas-duros-en-carrera/

Será cierto o no ... pero ¡yo no había estado nunca 7 horas para subir un puerto! Sus magnitudes son colosales: 3.187 m de desnivel entre cotas y 3.800 m de desnivel acumulado, más de 12 km pedaleando por encima de la cota de los 3000 m y encima con largos tramos de tierra y agua. Sólo faltaba que acabaran de abrir las nubes y poder contemplar mínimamente la silueta del Nevado del Ruiz, de triste memoria y que debería rondar por allí cerca, pero no fue posible. De hecho, estuvimos diversos días rondando el Parque Nacional de Los Nevados que alberga diversas cumbres de más de 5000 m y en ningún momento podimos contemplar ninguna.

Recuerdo que en el Himalaya el Kardung La, que pasa por ser el puerto de carretera más alto del mundo con una altitud oficial de 5603 m, la subida desde Leh tiene unos 40 km y no llega a los 2500 m de desnivel. O sea que Letras tiene unos números muy superiores. El Veleta desde Granada son 50 km y 2800 m de desnivel ...


Publicado por FredericRafols @ 17:55
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Comentarios
Publicado por Invitat
dimecres, 04 de Setembre de 2013 | 13:27

Impressionant Frederic, felicitats! Molt interessant!

Claudi Montefusco